Jane Jacobs, una de las figuras claves en la reflexión de la ciudad contemporánea, construyó un discurso práctico que revolucionó la historia del urbanismo basándose precisamente en claves cotidianas de empoderamiento. Sus análisis desprejuiciados sobre las ciudades norteamericanas devuelven el peso específico del funcionamiento de la ciudad a las relaciones entre sus vecinos. Lo esencial es crear sistemas diversos que permitan las relaciones humanas, que permitan que los ciudadanos se empoderen de sus calles y barrios, y esto se puede encontrar en las situaciones más pequeñas. No en vano, en palabras de la autora, podemos leer lo siguiente en la introducción de su famoso libro, “The Death and live of Great American Cities”:
“El camino que conduce a dilucidar el aparentemente misterioso y perverso comportamiento de las ciudades, creo que comienza, observando atentamente, con las mínimas expectativas posibles, las escenas más cotidianas, los acontecimientos más corrientes, e intentando ver que significan y si entre ellos afloran las hebras de un principio.”
(seguir leyendo en “la ciudad viva” este texto de inteligencias colectivas)







