notas, impresiones, imágenes (itinerario 3: malasaña)

18.15 Plaza de la Luna. Algunas de las amigas que nos han ido acompañando durante el recorrido por la ciudad nos han abandonado. En cambio, otras se han ido incorporando, con lo que el grupo sigue siendo significativo. . El sol brilla en lo alto y empieza a picar; el cielo azul, sin nubes. Varios participantes empiezan a despojarse de jerseys y cazadoras. La plaza está muy transitada a esta hora de la tarde. En la plaza nos esperan amigas de la Asamblea de Vecinas y Vecinos del Barrio Universidad (AciBU) y el Patio Maravillas. Unas nos hablan de otra remodelación de una plaza, ocupada masivamente por los coches de policía de la comisaría cercana. Además, un montón de cámaras, apostadas estratégicamente, han ido apareciendo por las esquinas. En la cercana calle de la Ballesta se ha instalado TRIBALL, un centro comercial al aire libre, que ha expulsado a los antiguos comercios de barrio, e instalado nuevas tiendas con ropa de marca y productos demasiado caros para los antiguos residentes del barrio. El parque infantil ha sido desplazado a una esquina sombría de la plaza, y apenas se ven niños jugando. La plaza tiene varias alturas, y las escaleras dificultan el paso de las personas con dificultades. La única fuente decorativa está apagada. Los edificios municipales medio vacíos. Gonzalo, del Patio, nos comenta la okupación de los cines Luna. Un edificio de cristal, con cuatro altura, donde hay salas de proyección y dos edificios de oficinas en alquiler. Actualmente, vacío. Se okupó durante la semana de lucha social de Rompamos el Silencio, cuando era propiedad del banco portugués Espirito Santo para señalar quién nos ha traído la crisis financiera y social que vivimos en primera persona.

18.45 Mercado de Mostenses. Bajamos por la calle la Luna y cruzamos la calle de san Bernardo, al antigua calle Ancha. En la acera del mercado, ya cerrado un sábado por la tarde, Enzo nos cuenta el proyecto que el ayuntamiento tiene con el mercado según el plan de acción de centro. La idea es cerrarlo y derribarlo, convenciendo a los comerciantes para que se vayan. En su lugar, un centro cívico y un catorce plantas de vivienda. Si en el barrio hay cientos de viviendas vacíos, no se detecta que haya carencia, sino el alto precio que impide que las personas que lo necesitan puedan habitar esos pisos vacíos.

19.15 El solar de la calle Antonio Grilo es propiedad municipal, y está okupado por diferentes colectivos. Un huerto, grafitis en las paredes y la puerta de entrada, y algunas sillas y mesas forman parte del lugar. Grupos de gente que cultiva la huerta, grupos de prosumidores -productores y consumidores- que hacen allí el intercambio de frutas y verduras, como un mercadillo improvisado. Además, hay espacio para juegos de niños y niñas, y espacio para que se reúnan los padres y madres y las vecinas y vecinos que no tienen espacios municipales donde hacerlo. Hacemos una charla distendida entre las más de treinta personas que se han reunido por el paseo en este último tramo. Tranquilamente, nos sentamos unos minutos para descansar las piernas y tomamos un pacharán.

19.45 Después del solar, pasamos delante de la nueva sede del patio Maravillas en la calle Pez, 21. Dos años largos de resistencia contra los antiguos propietarios, la familia Sarasola. Por la calle hacia arriba, llegamos a la Corredera Baja de san Pablo. Pasamos frente a la mole imponente de la iglesia de san Antonio de los Alemanes. En el número 20 está la fachada del edifico vacío que fue okupado el 5 de enero de este año. Mientras un nutrido grupo de gente se suma a la acción, empieza un taller de dibujo y explicamos el proceso Corredera. Un grupo de gente propone un uso de producción social y cultural para el barrio, en vez de la venta de un equipamiento público como pretende su actual propietario, la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo (EMVS), dependiente del ayuntamiento de Madrid. El final, entre reivindicativo y festivo, termina con aplausos y esperando no haber sido infiel al alma y las ideas combativas de la activista y urbanista Jane Jacobs. Nos dispersamos después de haber oído tantas historias y conocidos tantas pequeñas acciones que ayudan a vivir en una ciudad menos inhóspita que la oficial.

El año que viene volveremos a vernos en otro recorrido por las calles.

(más fotos aquí)

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